jueves, 18 de febrero de 2016

Sin resurrección I

Tu corazón late con indiferencia, no hace nada por seguir vivo, pero sigue.
Se mantiene. Lo mantienes.
Él te habría abandonado hace años, cuando te concentraste en torturarlo. Destrozaste sus tripas, agotaste sus recursos. Ahora no sabe cómo se empieza de nuevo. No sabe reconstruir los mordiscos que permitiste que le dieran. Desgarros que tú observabas en silencio, sin saber a dónde te llevarían.
Hoy temes por él. No sabes cómo ayudarle.
Una tirita sujetará la carne, no regenerará sus vísceras.

Aprende a quererte otra vez, susurras.
Un ruego ahogado.
El hormigón de tu pecho no deja que él te oiga.