lunes, 10 de septiembre de 2012



Manchada. Manchada de dolor para ser exactos. Con el corazón roto y los labios untados en chocolate caliente. Me miraba con esos grandes ojos almendrados tan suyos esperando apoyo, sujetando ese vaso de papel con su nombre y las manos temblorosas por el frío de enero.
-Es que ya no sé qué hacer. De verdad, cada vez la cago más.
Dejó caer las palabras con amargura, al borde de las lágrimas. Y he de decir que verla así me mataba por dentro. Ella, que me alegraba todas las mañanas, que siempre había estado a mi lado, que con verla mi corazón latía más fuerte; ella, que es lo que más he querido. Pero lo que realmente me jodía era no poder hacer nada, ser solo su gran amigo y nunca el chico que la estrechaba en sus brazos.
-Ey, no. Ni se te ocurra decir eso. Eres increíble y tú no tienes la culpa de que algún imbécil no sepa valorarlo.
Quería rodearla con mi brazo y traerla hacía mi en ese banco de la Plaza Mayor, pero me mantuve distante, aunque solo lo estrictamente necesario. Le acaricié la mano, que ya no rodeaba su dulce chocolate y se sentía tan desamparada como ella. Estaba fría y desprotegida, así que se la apreté con fuerza y la guié hasta la gran fuente que se alzaba frente a nosotros.
-¿Recuerdas cuando apenas llegábamos al muro que rodea la fuente?
Y por primera vez en la tarde sonrió. Fue una sonrisa fugaz y excesivamente breve, pero tan preciosa como ella. Una sonrisa que me hizo recordar todos mis momentos a su lado o toda una vida, lo que es igual en este caso. Tenía miedo de continuar, miedo de cómo reaccionaría esa frágil chica cuando mis futuras palabras inundasen el silencio en el que nos encontrábamos. Trague saliva y me aventuré al vacío.
-Y supongo que también recordarás la última vez que estuvimos aquí. En el partido de la Roja.-La miré de reojo y pude contemplar como ella me escuchaba atenta, asintiendo, al mismo tiempo que sus ondas cobrizas le rozaban los pómulos haciéndole cosquillas.-La gente gritaba, por altavoces o al viento, pero todos estábamos dando saltos de alegría, ¿verdad? Y no sé si recordarás que en medio de esa euforia te dije algo al oído, pero el alcohol que llevábamos en nuestro interior y el alboroto que nos rodeaba no te permitió oírlo. Me miraste con curiosidad gritando '¿qué?', pero mi excitación y atrevimiento habían decidido abandonarme y no fui capaz de repetírtelo. Un instante después nos unimos al gentío y disfrutamos del resto de la noche con nuestros amigos. Y bueno no tengo muy claro porque, pero hoy he decidido que quería volver a decirte lo que aquella noche solo me atreví a susurrar. - Me miraba inundada de curiosidad, con la nariz fruncida como siempre que algo no le encajaba.- Te quiero pequeña, te quiero muchísimo.
Ahora sí que tenía miedo de mirarla, porque la conocía muy bien y con solo ver sus ojos sabría lo que ella sentía. Me quede bloqueado, temiendo lo peor. De pronto ella me soltó la mano y ahí sentí que me ahogaba. Se acercó al bordillo y de un saltito subió al murete que frenaba el agua desbordante de la fuente. Se colocó frente a mí, logrando, desde las alturas, que por una vez ella fuese la que mirase desde arriba.
-Llevaba mucho tiempo esperando oír eso.
Y tras inclinarse sobre mí, nos besamos. Un beso con ganas, sabor a invierno y una pizca de chocolate.

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. De alguna forma haces no me dé pereza sino gusto leer tus largas entradas :)
    De nuevo me ha gustado mucho ese texto. Me seguiré pasando jijiji
    Besitos.
    P.D. El anterior comentario lo eliminé porque me comí una palabra :)

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  3. Jo, me alegro mucho de que mis entradas logren eso y nuevamente, muchas gracias:) Y pásate siempre que quieras, mi blog estará disponible en todo momento. Un besote.

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  4. Que bonito, es precioso. Te sigo, llegué al blog a través de otros, casualidad supongo, y me quedo encantada de haberlo leido.

    Un beso fuerte, y escribes de lujo.
    www.smileandwomanocry.blogspot.com ♥

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  5. Muchísimas gracias, enserio, se agradece que la gente valore lo que escribes. Me he pasado por tus dos blogs y la verdad me encantan, pero he de decir que esa única entrada del segundo, ese capítulo, me ha encantado. Simplemente precioso.
    Y también me alegro de que gracias a la casualidad, hayas llegado aquí.
    Un beso grande.

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