miércoles, 29 de agosto de 2012

Siempre me gustó observar las estrellas, desde muy pequeña. Tan perfectas, brillantes e inalcanzables. Siempre quise vivir algo bonito bajo ellas, bajo un manto de estrellas que me protegiese. Y también quise pedir un deseo, y que como en las películas, se cumpliese. Vale, quizás tan solo era una niña ilusa a la que le gustaba alimentarse de sueños, pero nunca he creído que eso sea algo malo. Y por fin hace unos veranos vi mi primera estrella fugaz, sinceramente ni la recuerdo, porque también he de decir que después de esa han venido otras tantas. Y bueno continuando con mi pequeña fantasía de niña pequeña pedí mi deseo, bueno mis dos deseos, y por ridículo o poco creíble que parezca uno de ellos se cumplió. Sí, increíble, pero lo hizo. Así que no he perdido la ilusión con mi segundo deseo, que quizás es imposible, pero como suelen decir, la esperanza es lo último que se pierde.



No hay comentarios:

Publicar un comentario